MADERA ECOLÓGICA
La madera es la única materia prima renovable que se utiliza a gran escala sin dañar el medioambiente.
En los próximos 100 años parece inevitable que se duplique el contenido de CO2 en la atmósfera debido al consumo de carburantes fósiles y a la conversión del bosque tropical en áreas agrícolas. Esto provocará un efecto negativo en el balance ecológico global, mientras los bosques bien gestionados contribuirán de forma decisiva a la absorción de ese CO2

En este sentido, la industria de la madera es la más interesada en conservar y mejorar los bosques, protegiendo los valores de equilibrio ecológico del planeta de la materia prima con la que trabaja. 

Los recursos naturales empiezan a verse como un bien que ha de administrarse sabiamente por encima de intereses económicos a corto plazo, puesto que ha de ser la herencia para las futuras generaciones.

   En 1980, los combustibles de la madera proveyeron más energía a Estados Unidos que la del poder nuclear.

 

 

 

 

 

A excepción de algunas zonas del mundo que explotan indiscriminadamente sus bosques, actualmente existe (sobre todo en los países del norte occidental) una normativa que obliga a la reforestación que ha tenido como consecuencia, no solo la conservación, sino también un aumento considerable de la masa forestal.

Un bosque gestionado RACIONALMENTE permite una tala periódica y sostenible de sus árboles sin que éste se extinga ni deteriore, cuidando cortar solamente el volumen de madera que ha producido la masa forestal en un año. Muchos países productores de madera plantan actualmente tres árboles por cada uno talado. Además está el hecho de que un bosque en el que no hay intervención humana se encuentra una proporción considerable de árboles secos o enfermos, mientras en los bosques ordenados las masas tienen un volumen constante, Por otro lado esta tala racional debe estar también regulada por la autoridad medioambiental competente que tiene el deber de velar por la conservación, no solo de los bosques, sino también de su fauna. Asi tenemos el ejemplo del Douglas Fir, en EEUU, cuya tala prácticamente se ha paralizado por constituir el único habitat de un ave en peligro de extinción que resulta vulnerable en un bosque poco frondoso.

 

 

 

 

 

 

 

 

Actualmente se está llevando a cabo una negociación a nivel mundial promovida por la ONU que impedirá el comercio de madera que no provenga de bosques gestionados con un criterio perdurable. Este hecho cobra especial relevancia, hoy más que nunca, en las zonas tropicales, fuertemente agredidas por los intereses muchas veces ajenos a la industria maderera. La repoblación en zonas donde ya ha desaparecido el bosque proporcionará abundante madera constituyendo una alternativa de futuro. Asimismo, el aumento de rendimiento logrado con la mejora genética (híbridos) ayudará a garantizar la disponibilidad de madera para generaciones futuras.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Los factores que contemplan el desarrollo sostenible de la madera se podrían resumir en los siguientes:

Ahorro energético: la energía necesaria para su fabricación es nula ya que el árbol utiliza la solar (función clorofílica). El consumo de energía en el proceso de transformación de la madera es muy inferior cuando se compara con los del acero, aluminio o cemento: 1 tonelada de madera 430 Kwh., 1 tonelada de acero 2.700 Kwh., 1 tonelada de aluminio 17.000 Kwh. El secado de la amdera, cuando se produce de forma artificial, es el proceso que mayor energía consume, si el secado es natural el consumo energético es todavía muy inferior.

Respeto al medioambiente y equilibrio ecológico: el aprovechamiento de los bosques ordenados conjuga el aspecto productivo con el respeto al medioambiente y la conservación del equilibrio ecológico. La tecnología desarrollada permite procesos de fabricación en los que se han incorporado los más sofisticados controles para asegurar la calidad en todas sus fases y en el producto final, así como para evitar el deterioro del medio ambiente.

Reciclabilidad y ahorro de materia prima: una vez finalizado su ciclo de vida, la madera se recicla o se revaloriza como abono o energía calorífica sin contaminar el medio ambiente. Las mejoras en las técnicas de fabricación y los nuevos productos aprovechan todos los residuos. Se puede hablar de un aprovechamiento integral de la madera, incluso la corteza se usa transformándola en energía.

 

LA ECOLOGÍA EN MADERAS ABRAHAM MARTÍNEZ SL

En Maderas Abraham Martínez estamos comprometidos con el medio ambiente. Por eso sólo importamos maderas procedentes de bosques correctamente gestionados y de serrerías legalmente establecídas y respetuosas con las normativas nacionales e internacionales.

De igual manera por principio no importamos madera de países que, independientemente de la legalidad de la tala, utiliza los fondos procedentes de la madera para fines cuestionables. Como ciertos países africanos que según ha denunciado Greenpeace los dedican a la compra de armas.

Además estamos activamente comprometidos con el reciclaje. Hacemos una clasificación de resíduos (que cuanto apenas generamos) destinada al reciclaje y consumimos productos reciclados en la medida en que nos es posible.

Durante la presidencia de La Asociación Española de Importadores de Madera de D. Abraham Martínez Berges, se aprobó la Declaración del 11 de Mayo de 2001 sobre El Comercio de La Madera Certificada que se puede consultar en www.aeim.org y por la que se manifestaba la necesidad de mantener la sostenibilidad de los bosques y su gestión racional así como la certificación de la madera a nivel internacional.